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Una estrella en mi cabeza

Me desperté con una sensación extraña, era como si algo externo a mí estuviera al mismo tiempo en mí. No podía poner palabras a esa sensación, así que decidí incorporarme levantándome de la cama y comenzar el nuevo día. Primero el pie derecho, luego el izquierdo, unos segundos esperando a que mi cuerpo se diera cuenta que ya no estaba tumbado, y que había pasado al estado de sentado para dar un último impulso y ponerse de pie. Este último paso le está costando al chico, cada vez está más perezoso y el modo sentado o tumbado es el que más me reclama. Una vez que ya nos hemos puesto de acuerdo, mis pies han seguido el camino aprendido de todas las mañanas -¡Venga chicos! ¡Vamos al baño!, y así ha sido, ellos solos me han llevado al baño, mi cuerpo ya sabe qué es lo que tiene que hacer nada más encontrarse en ese lugar, y claro está lo voy a omitir, porque todos, al menos creo yo, seguimos el mismo camino con devoción y religiosamente a diario. En fin, como iba diciendo, yo iba a lo mío, sin hacer mucho caso a lo que mi cuerpo me iba diciendo y dejando ir por libre a mis pies, yo me seguía preguntando por esa sensación tan extraña que sentía, y no le encontraba explicación ninguna. Hasta que después de… ya sabéis que… me he acercado al lavabo para higienizar mis manos como es debido, me he mirado al espejo como hago también cada mañana, y SORPRESA, no te lo vas a creer lo que he visto. ¡Me ha salido una estrella en mi cabeza!, esto de verdad si te lo dicen no te lo crees, pero así como te lo digo es como te lo cuento. Tengo una estrella en mi cabeza, y ¿qué voy a hacer yo con semejante estrella encima de mi cabeza?, no tengo ni idea, pero la verdad es que no me queda mal, creo que me favorece y todo.