De vuelta

Se acaba de terminar el fondo azul. Debe ser que es para la introducción. Así lo dejo. Si me estás leyendo en estos momentos y, no es la primera vez que lo haces, te cuento que he estado por ahí, no viajando, no, sino por ahí dando vueltas con mi mente.

Mi mente no para, me imagino que al igual que la tuya y del común de los mortales. Tuve mis crisis, no una, sino varias, acerca de mi creatividad, el bordado hacia dónde va, qué hago, lo dejo no lo dejo. La decisión al abandono del mismo fue al finalizar la última exposición que realicé.

Es frustrante que solo te compren tus amigos, y una persona desconocida, esto hace que dudes de tu arte, de si merece la pena o que quizás seas invisible y no te has dado cuenta.

Pues así es, soy invisible, bueno me creí invisible, así que abandoné, tiré la toalla. Entre medias se cruzó por el camino mi gran pasión, la muerte. Suena raro, lo sé, pero más que una pasión es un interés, gran interés por saber qué pasa después.

La vida me puso en el camino un máster sobre el duelo y el acompañamiento en el final de vida y ahí que fuí de cabeza.

He de decir que es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Me ha dado tanto, tanto este curso que podría decir que hay un antes y un después en mi. No soy la mujer que en principio dudaba si hacerlo o no, soy otra. La muerte me ha enseñado a vivir, a valorar todo y cada uno de los momentos de mi día a día.

Y ¿qué pasa con el bordado? digo yo que igual te estarás preguntando. El bordado se quedó sentadito, esperando pacientemente a que mi corazón junto con mi mente se empapara de todo lo que es la vida, esta y la que le sigue.

Por eso estoy aquí, de vuelta. El bordado, en ese tiempo de espera, se ha fortalecido, menos mal que no es rencoroso, ni celoso. Su paciente espera le ha otorgado madurez y sobre todo paciencia. Ya no tiene la necesidad de ser visto, valorado, comprado, bueno si le compran no te digo yo que vaya a hacer ascos, lo va a valorar y mucho, pero ya no es su único y final objetivo, porque precisamente ha aprendido que no hay un final, siempre hay un mientras tanto.